
“En el camino hacia Dios”
desde la conversión hasta la resurrección
Por el frater Sthefans Cheysulakis*
¡Miraron al que traspasaron!, palabras que encierran un profundo preguntarse, sobre nuestra condición de hijos, ¿qué me pide Dios? ¿cuál es la responsabilidad del laico en el siglo?.
En el domingo V, por lo demás, se mira ya a la pasión del Señor, aspecto fundamentalmente destacado por las oraciones de la misa, la misericordia es clave para la salvación del mundo, no en vano Juan Pablo II es el apóstol de la misericordia, donde nos pide la “conversión del corazón”.
La única manera de convertirse es siendo coherente con uno mismo, la responsabilidad de cada uno empieza en nuestro hogar, en la familia. En la carta apostólica Novo millennio ineunte (n 29), el papa Juan Pablo II nos dice que “nos espera una apasionante tarea de renacimiento pastoral. Una obra que implica a todos. Sin embargo deseo señalar, como punto de referencia y orientación común, algunas prioridades pastorales… la santidad, la oración, la eucaristía dominical, el sacramento de la reconciliación, la primacía de la gracia, la gracia y la escucha de la palabra”
Esto enfatiza el mejorar la vida cristiana concretizándose en frutos pastorales poniendo énfasis en la pastoral familiar, la pastoral juvenil y la pastoral vocacional. Por lo tanto el ser misionero-discípulo es parte constitutiva del actuar cristiano.
En diferentes documentos se explica y se enfatiza el papel del laico en la Iglesia, el documento de Aparecida nos educa sobre la necesidad de que todos somos misioneros en el lugar donde estamos.
Los discípulos-misioneros, significa “iluminar con la luz del Evangelio todos lo ámbitos de la vida”[1] o sea que Jesucristo este presente en todos lo ámbitos, sociales, políticas y culturales.
Sin embargo se plantea un desafió de reducir la acción cristiana al ámbito eclesiástico, por eso se insiste en ser cristianos coherentes y misioneros, con su testimonio personal.
Lumen Gentium en el capitulo IV, nos muestra que el papel de los laicos es como la levadura del Evangelio en toda la sociedad, se anima a su pleno impulso, a la participación, donde en los movimientos y asociaciones se realizan programas de formación para el laico.
Monseñor Fernando Sáenz Lacalle nos habla de la misión continental recordando que tal misión “presupone la disponibilidad de muchos católicos… pero sobre todo, supone la evangelización del lugar de la sociedad donde nos encontramos (familiares y vecinos , amigos y compañeros de trabajo)”, también recuerda que la mejor herencia como legado que uno puede hacer es “la entrega pastoral a la Iglesia encomendada” en este caso de Monseñor Romero como mártir, y por supuesto nosotros desde nuestro estado.
Por lo tanto es clave discernir que el evangelio nos marca en nuestra identidad a nivel personal y familiar, donde en este tiempo de cuaresma, los autores sagrados bíblicos nos impulsa a aceptar la invitación de “volver con confianza filial al Señor, rasgando el corazón no las vestiduras”, donde se experimenta la alegría de su perdón y se ofrece la auténtica reconciliación. Sólo Cristo puede transformar cualquier situación de pecado en novedad de gracia. Es una experiencia ascética y espiritual, en la “sencillez y generosidad”, “ieiunio…mentem elevas”, “con el ayuno elevas nuestro espíritu” (Prefacio IV de Cuaresma). El Papa Benedicto XVI nos enseña que hay que “desintoxicarse del pecado y del mal; para formarse en las saludables renuncias que libran al creyente de la esclavitud del propio yo; y para estar más atento y disponible a la escucha de Dios y al servicio de los hermanos”[2]
“Del mismo modo que, al final del invierno…cuando vuelve la primavera, el navegante arrastra hasta el mar su nave, el soldado limpia sus armas y entrena su caballo para el combate, el agricultor afila su hoz , el peregrino fortalecido se dispone al largo viaje y el atleta se despoja de sus vestiduras y se prepara la competición; así también nosotros al inicio de este ayuno, casi al volver una primavera espiritual , limpiamos las armas como los soldados, afilamos la hoz como los agricultores, como marineros disponemos la nave de nuestro espíritu para afrontar las olas de las pasiones absurdas; como peregrinos reanudamos el viaje hacia el cielo; y como atletas no preparamos para la competición despojándonos de todo” (San Juan Crisóstomo, Homilías al pueblo de Antioquia, 3).
Cualquier otro esfuerzo sincero de conversión, encuentran su mas profundo significado y valor en la eucaristía, centro y cumbre de la vida de la Iglesia y de la historia de la salvación.
Por lo tanto para llegar a estar “en el camino hacia Dios”, es importante la “formación del corazón”, la sensibilidad espiritual permite apreciar y experimentar los sentimientos de Dios misericordiosos que alberga a los hombres
Al terminar esta cuaresma podamos contemplar al Señor resucitado interiormente renovados y reconciliados con Dios y con los hermanos.
Debemos ser portadores de luz, ser cirios encendidos hasta que se consuma la cera, donde la adecuada formación da forma al cristiano a ser testigo del amor evangélico, al ser anunciador, “anunciando el evangelio de la caridad”, siguiendo los pasos del Salvador ser “testigos del valor de la vida”, “ser testigos del amor” al ser plenamente hombres y mujeres al estar atento a las necesidades de nuestro semejante, ser testigos de Dios que es plenitud de amor. En Deus caritas est, nos señala que se practica el amor porque hemos sido creados a imagen y semejanza divina para “vivir el amor y así llevar la luz de Dios al mundo” (n. 39)
El Fr Wade Menezes nos enseña:
1. Repetir el nombre de Jesús, (Hebreos 2: 1)
2. Alabar a Jesús en la santa misa diaria.
3. Arrepentirse, confesarse para la renovación de los votos bautismales, “humilde y contrito”, tener en cuenta que la conversión y reconciliación van de la mano, no puede haber una sin la otra nos enseña el catecismo.
4. Efesios 6: 17; Lectio divina, diaria en catorce días aunque sea unos cinco minutos cada día, Espada del espíritu atacar al maligno oración y ayuno de acuerdo a las enseñanza de la Iglesia.
El ayuno no debe ser rígido ni flojo por ejemplo dos comidas pequeñas en el mismo día que no sea equivalente a un almuerzo, santo Tomás de Aquino nos dice que la virtud se encuentra en el medio.
6. La comunidad cristiana, el evitar aislarse, la ayuda de los sacramentos, gracias, amigos, sacramentales (agua bendita)
7. Regocijarse en el Señor siempre, que se note esa alegría en los corazones , “el diablo odia la alegría cristiana”
Las Medallas afecta nuestra gracia
Los devotos laicos están en la primera línea dice Pio XII, bajo el liderazgo del papa son la Iglesia, los laicos fieles son ser y pertenecer a la Iglesia, preparémonos para el bautismo para renovar nuestros votos bautismales.
En el lema del congreso americano misionero nos habla de las actitudes de espíritu evangélico grabadas en la comunidad de Jesús:
Escucha, cuidadosamente, sobre todo su dolor, su amor y silencio, en ellos esta Dios lo humano y la vida. , respeto, benevolencia confianza, creyendo en la bondad de la persona por encima de su error, significa también andar los mismos caminos de Jesús, soñar y padecer lo mismo.
Aprende, cuando acepta no comprender, cuando busca el porqué, de la misión encomendada siempre necesitada de novedad de expresión. En la paciencia, y de la espera del crecimiento y maduración propios de la vida humana de la Iglesia y de la misión, se sostienen en la fidelidad. Se aprende en actitud admirativa y contemplativa ante la vida.
Anuncia: Ser fiel y veraz, viene de la experiencia transformadora, que siente la necesidad de comunicar sin callar, comparte en conversión amistosa y encuentro leal, en respeto a los demás. El anunció une, la sinceridad de coherencia en la propia vida, siguiendo a Jesús y tomando el evangelio como camino, orientación y vida.
Maria nos educa, nos ama, hoy sigue siendo misionera en los pueblos, es Madre y maestra, quien anuncia en verdad, nos anima a seguir aprendiendo a seguir siendo discípulos, ir y venir, donde el Espíritu armoniza discípulado y misión, comunicando con amor y sencillez a Jesús, que es la “verdad” que nos conduce por el camino de Nazaret.
Que la Theotokos y Hodigitria guíe nuestros pasos en esta entrada de la venidera Pascua
Fr + Sthefans
[1] Gori, N., “ El primer deber de la Iglesia es educar a los laicos en su responsabilidad de transformar el mundo”, L’Osservatore Romano (2008) 10, 7
[2] Benedicto XVI., “La conversión del corazón a Dios es la dimensión fundamental del tiempo cuaresmal”, L’ Osservatore Romano (2007) 8, 7
desde la conversión hasta la resurrección
Por el frater Sthefans Cheysulakis*
¡Miraron al que traspasaron!, palabras que encierran un profundo preguntarse, sobre nuestra condición de hijos, ¿qué me pide Dios? ¿cuál es la responsabilidad del laico en el siglo?.
En el domingo V, por lo demás, se mira ya a la pasión del Señor, aspecto fundamentalmente destacado por las oraciones de la misa, la misericordia es clave para la salvación del mundo, no en vano Juan Pablo II es el apóstol de la misericordia, donde nos pide la “conversión del corazón”.
La única manera de convertirse es siendo coherente con uno mismo, la responsabilidad de cada uno empieza en nuestro hogar, en la familia. En la carta apostólica Novo millennio ineunte (n 29), el papa Juan Pablo II nos dice que “nos espera una apasionante tarea de renacimiento pastoral. Una obra que implica a todos. Sin embargo deseo señalar, como punto de referencia y orientación común, algunas prioridades pastorales… la santidad, la oración, la eucaristía dominical, el sacramento de la reconciliación, la primacía de la gracia, la gracia y la escucha de la palabra”
Esto enfatiza el mejorar la vida cristiana concretizándose en frutos pastorales poniendo énfasis en la pastoral familiar, la pastoral juvenil y la pastoral vocacional. Por lo tanto el ser misionero-discípulo es parte constitutiva del actuar cristiano.
En diferentes documentos se explica y se enfatiza el papel del laico en la Iglesia, el documento de Aparecida nos educa sobre la necesidad de que todos somos misioneros en el lugar donde estamos.
Los discípulos-misioneros, significa “iluminar con la luz del Evangelio todos lo ámbitos de la vida”[1] o sea que Jesucristo este presente en todos lo ámbitos, sociales, políticas y culturales.
Sin embargo se plantea un desafió de reducir la acción cristiana al ámbito eclesiástico, por eso se insiste en ser cristianos coherentes y misioneros, con su testimonio personal.
Lumen Gentium en el capitulo IV, nos muestra que el papel de los laicos es como la levadura del Evangelio en toda la sociedad, se anima a su pleno impulso, a la participación, donde en los movimientos y asociaciones se realizan programas de formación para el laico.
Monseñor Fernando Sáenz Lacalle nos habla de la misión continental recordando que tal misión “presupone la disponibilidad de muchos católicos… pero sobre todo, supone la evangelización del lugar de la sociedad donde nos encontramos (familiares y vecinos , amigos y compañeros de trabajo)”, también recuerda que la mejor herencia como legado que uno puede hacer es “la entrega pastoral a la Iglesia encomendada” en este caso de Monseñor Romero como mártir, y por supuesto nosotros desde nuestro estado.
Por lo tanto es clave discernir que el evangelio nos marca en nuestra identidad a nivel personal y familiar, donde en este tiempo de cuaresma, los autores sagrados bíblicos nos impulsa a aceptar la invitación de “volver con confianza filial al Señor, rasgando el corazón no las vestiduras”, donde se experimenta la alegría de su perdón y se ofrece la auténtica reconciliación. Sólo Cristo puede transformar cualquier situación de pecado en novedad de gracia. Es una experiencia ascética y espiritual, en la “sencillez y generosidad”, “ieiunio…mentem elevas”, “con el ayuno elevas nuestro espíritu” (Prefacio IV de Cuaresma). El Papa Benedicto XVI nos enseña que hay que “desintoxicarse del pecado y del mal; para formarse en las saludables renuncias que libran al creyente de la esclavitud del propio yo; y para estar más atento y disponible a la escucha de Dios y al servicio de los hermanos”[2]
“Del mismo modo que, al final del invierno…cuando vuelve la primavera, el navegante arrastra hasta el mar su nave, el soldado limpia sus armas y entrena su caballo para el combate, el agricultor afila su hoz , el peregrino fortalecido se dispone al largo viaje y el atleta se despoja de sus vestiduras y se prepara la competición; así también nosotros al inicio de este ayuno, casi al volver una primavera espiritual , limpiamos las armas como los soldados, afilamos la hoz como los agricultores, como marineros disponemos la nave de nuestro espíritu para afrontar las olas de las pasiones absurdas; como peregrinos reanudamos el viaje hacia el cielo; y como atletas no preparamos para la competición despojándonos de todo” (San Juan Crisóstomo, Homilías al pueblo de Antioquia, 3).
Cualquier otro esfuerzo sincero de conversión, encuentran su mas profundo significado y valor en la eucaristía, centro y cumbre de la vida de la Iglesia y de la historia de la salvación.
Por lo tanto para llegar a estar “en el camino hacia Dios”, es importante la “formación del corazón”, la sensibilidad espiritual permite apreciar y experimentar los sentimientos de Dios misericordiosos que alberga a los hombres
Al terminar esta cuaresma podamos contemplar al Señor resucitado interiormente renovados y reconciliados con Dios y con los hermanos.
Debemos ser portadores de luz, ser cirios encendidos hasta que se consuma la cera, donde la adecuada formación da forma al cristiano a ser testigo del amor evangélico, al ser anunciador, “anunciando el evangelio de la caridad”, siguiendo los pasos del Salvador ser “testigos del valor de la vida”, “ser testigos del amor” al ser plenamente hombres y mujeres al estar atento a las necesidades de nuestro semejante, ser testigos de Dios que es plenitud de amor. En Deus caritas est, nos señala que se practica el amor porque hemos sido creados a imagen y semejanza divina para “vivir el amor y así llevar la luz de Dios al mundo” (n. 39)
El Fr Wade Menezes nos enseña:
1. Repetir el nombre de Jesús, (Hebreos 2: 1)
2. Alabar a Jesús en la santa misa diaria.
3. Arrepentirse, confesarse para la renovación de los votos bautismales, “humilde y contrito”, tener en cuenta que la conversión y reconciliación van de la mano, no puede haber una sin la otra nos enseña el catecismo.
4. Efesios 6: 17; Lectio divina, diaria en catorce días aunque sea unos cinco minutos cada día, Espada del espíritu atacar al maligno oración y ayuno de acuerdo a las enseñanza de la Iglesia.
El ayuno no debe ser rígido ni flojo por ejemplo dos comidas pequeñas en el mismo día que no sea equivalente a un almuerzo, santo Tomás de Aquino nos dice que la virtud se encuentra en el medio.
6. La comunidad cristiana, el evitar aislarse, la ayuda de los sacramentos, gracias, amigos, sacramentales (agua bendita)
7. Regocijarse en el Señor siempre, que se note esa alegría en los corazones , “el diablo odia la alegría cristiana”
Las Medallas afecta nuestra gracia
Los devotos laicos están en la primera línea dice Pio XII, bajo el liderazgo del papa son la Iglesia, los laicos fieles son ser y pertenecer a la Iglesia, preparémonos para el bautismo para renovar nuestros votos bautismales.
En el lema del congreso americano misionero nos habla de las actitudes de espíritu evangélico grabadas en la comunidad de Jesús:
Escucha, cuidadosamente, sobre todo su dolor, su amor y silencio, en ellos esta Dios lo humano y la vida. , respeto, benevolencia confianza, creyendo en la bondad de la persona por encima de su error, significa también andar los mismos caminos de Jesús, soñar y padecer lo mismo.
Aprende, cuando acepta no comprender, cuando busca el porqué, de la misión encomendada siempre necesitada de novedad de expresión. En la paciencia, y de la espera del crecimiento y maduración propios de la vida humana de la Iglesia y de la misión, se sostienen en la fidelidad. Se aprende en actitud admirativa y contemplativa ante la vida.
Anuncia: Ser fiel y veraz, viene de la experiencia transformadora, que siente la necesidad de comunicar sin callar, comparte en conversión amistosa y encuentro leal, en respeto a los demás. El anunció une, la sinceridad de coherencia en la propia vida, siguiendo a Jesús y tomando el evangelio como camino, orientación y vida.
Maria nos educa, nos ama, hoy sigue siendo misionera en los pueblos, es Madre y maestra, quien anuncia en verdad, nos anima a seguir aprendiendo a seguir siendo discípulos, ir y venir, donde el Espíritu armoniza discípulado y misión, comunicando con amor y sencillez a Jesús, que es la “verdad” que nos conduce por el camino de Nazaret.
Que la Theotokos y Hodigitria guíe nuestros pasos en esta entrada de la venidera Pascua
Fr + Sthefans
[1] Gori, N., “ El primer deber de la Iglesia es educar a los laicos en su responsabilidad de transformar el mundo”, L’Osservatore Romano (2008) 10, 7
[2] Benedicto XVI., “La conversión del corazón a Dios es la dimensión fundamental del tiempo cuaresmal”, L’ Osservatore Romano (2007) 8, 7
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