Dulce madre, Aquí vengo ante vos, Inclinándome humildemente, Pido perdón Por los pecados cometidos. Dios Me hizo humano y con libre albedrío, Fui débil. Navegué, Por los Siete Mares, Mi sangre ancestral me llevó a la aventura, En la eterna búsqueda de mi yo. Tropecé en tortuosos senderos. Caí en quebradas profundas, Donde los genios tentaban, Mostrando fabulosos tesoros. Hermosas huríes Me encantaron con su voz. Estrecharon mi cansado cuerpo, tiernos y finos brazos, Oliendo fragante incienso. Ellas, Hicieron prisionera mi alma Y corazón, Olvidándome del verdadero Dios. He aquí tu perdida oveja, De vuelta al rebaño, Misericordia y perdón Es mi sincera petición. Alcé la espada, Un día tan lejano, Como aquel lucero que brilla, Allá, en el infinito espacio. Más El tiempo, Transformó en una pluma. Con la sangre de los caídos, Escribí la epopeya De siglos de historia. Tuve la palabra, Y luché contra los opresores Para liberar a los pueblos cautivos... He aquí las heridas, Que corren como riachuelos por mi cuerpo, Por escribir lo prohibido: ¡Libertad! Mas vos, Protegiste a este humilde siervo, señalando el camino, Dándome justa sabiduría: Amar es sembrar, Generosidad, virtud de nuestra gente. Y que el mayor tesoro, sea compartir. He aquí la verdadera felicidad del creyente, Tan simple, como el aire que respiramos, ¡Que no compramos!... Y que Dios nos da a raudales. Amada Madre, Lady del Líbano, Tu mirada dulce y tierna, Cristalina como el agua De los arroyos Que alimentan la tierra, De los legendarios cedros. Blanca y pura Como las nieves de los Montes Líbano y AntiLíbano Es la túnica que cubren tu inmaculada imagen. Tus ojos claros, Desnudan mi alma, Atormentada de añejos recuerdos y nostalgias, Perseguido por pensar lo que no querían que pensara. Toda una vida marinero e emigrante, Viviendo en lejanos reinos, Exiliado por mi destino. Mas cada noche, Amanecer, días y tardes, Existió una oración a vos, a mi lejana y querida patria : "El Líbano para los Libaneses". Madre mía, Y De los millones de hijos oriundos y de Ultramar. Enhebro palabras, Formando caracolas de frases, Cadenas de metáforas, Brotando sentidos versos En tu honor. Odas Transformadas en brisa. Melodía acariciando valles y llanuras. Viento aullando en los acantilados. Rugido del mar, Espantando malos espíritus. Pinceladas de Espuma y olas, plasma el paisaje. Concierto entonan las aves marinas. Fantasía Dibuja el mar Mediterráneo. Oh, Lady Nuestra señora del Líbano. Eres el horizonte infinito, Uniendo lo terrenal Y la espiritualidad. Tu luz Es la llama eterna, De cada hogar, Donde oran, agradeciendo el pan de cada día. Lady Nuestra Señora del Líbano, En nombre de todos nosotros, lejanos hijos, estrechados Por ese lazo invisible, Ancestro y tradición. Hoy Inclino mi cabeza ante vos, Una vez más , por Este nuevo día de vida que me das, He aquí mi espada, Cumplí la misión encomendada, Hay paz en mi corazón. En nombre de tu amado hijo Jesús, mis padres, los padres de mis padres, y por los que vinieron antes que ellos hace mas de cinco millones de años. Bendita eres entre todas las mujeres, Amen. Amir Ibn Taufik
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